15 de julio de 2008

Endenante (adv.):

“El futuro ya llegó”, canta alguien. “No, es más endenante”, podría bien responder un chosmalense. En este hipotético diálogo quien canta podría ser el gallo (que le gustan los redondos y sabe cantar); y quien responde, también podría tranquilamente ser el gallo (que es chosmalense y además esquizofrénico). Este adverbio viene a reemplazar delante, adelante, en adelante y otras formas diferentes de decir mas o menos lo mismo en distintos contextos gramaticales. Hay quienes concluyen que lo molesto es la letra L, porque propicia una innecesaria e inapropiada apertura de la cavidad bucal.

Ej:
-¿ya llegamos a Andacollo?
-¡no, ya te he dicho que es más endenante!

No obstante, esta palabra también puede significar todo lo contrario; representa algo que pasó.

Ej:
-"Endenante, fuimo al banco"
(hace un rato fuimos al banco)

Tracalada (adj.):

En abundancia. Muchísimo. Este término ha sido utilizado en Chile, para los amontonamientos de gente, y en México, para las grandes extensiones de tierra. No obstante, en el norte del Neuquén se utiliza sobre todo para referirse a las ingestas excesivas (sólidas más que líquidas), aunque también es aplicable al hacinamiento de objetos.

Ej:
-aah, quedé guatiao!
-y, si te comiste una tracalada de churrasca (ver apartado sobre comidas y bebidas espirituosas del norte neuquino)

27 de junio de 2008

Ñiergo pelao e’hueso (exp.):

Frase utilizada en los alrededores de la troya (ver apartado sobre Deportes de vereda en Chos Malal)por los furtivos secuestradores de bolitas para anunciar su ignominiosa acción cuando ya no hay remedio: un microsegundo antes del hurto. Quién la emplea se dará a la fuga con mayor premura que escrúpulos y muy improbablemente se quedará para enfrentar a el/los propietario/s del botín en cuestión.ej:ahi viene el diego el culiao nos va hacer ñiergo pelao!

Pasado: (adj.)

Es un adjetivo descalificador utilizado como una forma de discriminar a aquellos que por sus pobres condiciones futbolísticas se veían obligados a jugar en categorías menores. En este aspecto, los ardides empleados en el plano del protocolo, expedientes y documentación solían acarrear más despliegue que los de la mismísima SIDE. Los pasados causaban cierto impacto visual, sobre todo en las categorías infantiles, dada la diferencia de desarrollo físico que ostentaban. Sin embargo la ilusión óptica se diluía raudamente al constatar los asistentes las pobrísimas destrezas que exponía el pasado en cuestión.

Ej: Contexto de canchita de güemes (ver apartado sobre monumentos históricos de la humanidad): entra un jugador de incierta franja etaria, y al observar la concurrencia el descaro con el que el cinco exhibe la tupida pelambre de sus miembros inferiores, se oye el clamor popular: -“¡eehh! saquenlón al piguyi que es pasaaao

Meuco: (sust.)

Sueño corto y reponedor. Bajo ningún concepto debe confundirse con la siesta, que sería una práctica más institucionalizada y con normativas menos flexibles. El meuco es plausible de ser empleado en cualquier lugar y momento. Sin embargo, el arte del meuco debe saber cultivarse: demasiada prudencia lo pone en peligro de extinción, el abuso del recurso se convierte en pereza argumentada.

Ej: Existen reconocidos dirigentes “sindicales” que del meuco se han pasado a la vagancia lisa y llana.

ej2:ah che me eche un lindo meuco mientras manejabas

¿Desayunaste carneleón?: (exp.)

Pregunta retórica que se destina a moderar o, cuanto menos, asujetar la intensidad con que el interlocutor vocifera. Asimismo se emplea para señalar el talante pendenciero o acometedoramente abrasivo de algunos individuos.Aquí, no sólo es significativo el animal escogido por el hecho de que el león se encuentra en uno de los extremos de la cadena alimenticia, sino que también esta expresión nos está hablando a las claras de que en el norte neuquino está muy extendida la creencia de que “lo que se come se cría”.

ej:-me pasas la tenaza?
-dejame de joder!
-buena que desayunaste carnelion?

Natre: (adj.)

Este término es comúnmente aplicado a sujetos que manifiestan una marcada tendencia a estar mal predispuestos; a exhibir, hasta complacidos, su carácter agrio. Aunque sobren ejemplos de natres en días soleados, sospechan arqueólogos (matriculados en forma cuanto menos precaria) que el origen del natrismo estaría signado, en gran parte, por las inclemencias climáticas. Vergonzosamente documentados aseguran hasta el hartazgo (nuestro, ellos nunca se cansan de hablar de más) que el primer espécimen que luego fuera denominado natre fue descubierto un día ventoso. Lo que aún no aciertan en explicar es el porqué de la continuidad en el tiempo de este tipo de actitud. Por otra parte, hay quienes achacan esta natural inclinación a la falta de una interacción social disciplinaria determinada (los más comunes son carencia de sexo o de una contundente paliza).

Ej: -este/a hueón/a es más natre, lo que le falta es: a) ponerla b) una buena palmetiaa

31 de marzo de 2006

Ganarse (verbo):

Ubicarse en algún punto geográfico diferente del actual. En este caso, las aguas se dividen filosóficamente hablando: hay quienes sostienen la teoría de que el exitismo en la frase proviene del triunfo puertas adentro que consigue el sujeto al vencer el estatismo que impone el paisaje. Por otra parte, la corriente opuesta comulga con la idea de que a lo que uno le gana no es al sujeto mismo, sino a todo el paisaje.(Ej.: -Noe, ganáte más allá)

Peladiya (accion)

Acto de bajar los pantalones en calidad de castigo o de regalo
Ej: El carlos ta de cumpleaños hagamosle la peladiya

30 de marzo de 2006

Me raja la muela (expresión):

Se aplica a algo que no nos complace en su forma o en su contenido. (Ej.: -a mi esa cagaa de sidra tibia me raja la muela)

Cachuchazo (sust.):

Habla de un golpe con ejecutado con un elemento exterior al cuerpo humano. La etimología del término revela que podría derivar del dialecto chileno (no del victor, ojo!). En el habla cotidiana del país trasandino cachucha significa monedero. (Ej.: -entró el Walter y los cagó un solo cachuchazo a los huevones esos)

Carretillas (sust.):

Se refiere a la mandíbula, pero corrida de su lugar originario por acción de una fuerza aplicada sobre esta. Aún no se ha podido determinar por qué razón se pronuncia en plural. (Ej.: -le calentó las carretillas de un solo palmetazo)

Aforrar (verbo):

Recontracagar de una buena piña, bien puesta, a otro. También se utiliza cuando un objeto contundente es arrojado a la distancia y logra impactar de pleno en el blanco. (Ej.: -lo aforró bien aforrado en las carretillas)

Percán (adj.):

Se refiere al estado en el que se encuentra un alimento que ha pasado más tiempo (bastante más tiempo, en realidad) del sugerido como prudente fuera del medio refrigerante o conservatil. El rasgo característico de este estado puede estar representado por el color verduzco o, incluso, purpúreo (también hay datos, aún no confirmados, de que los pollos del supermercado de la calle general paz han superado lo anterior para llegar a una gama cromática cercana al fucsia) que presentan los elementos comestibles bajo su influjo.

(Ej.1: -este asao tapercán)

También puede ser utilizada para describir, en un gesto de economía lingüística, con la menor cantidad posible de palabras (solo una) una situación, o un conjunto de acciones que son poco claras y sabemos perjudican a varios.

(Ej.2: - en la municipalidad, la cosa tapercán).

20 de marzo de 2006

zorraparía (adj):

Se aplica a personas que, tras una actitud pretendidamente retraída o vergonzada, esconden su verdadera identidad. El origen de la expresión vendría a trazar una analogía con la fauna típica de la zona: las hembras de zorro, que cuando se encuentran recién paridas y ven amenazada su prole, se arrastran pretendiendo engañar algún inoportuno invasor de su territorio. [Ej.: -vos te culiaste a mi hermana. Ahora no te haguís el zorraparía.]

Mojon (sust.):

Porción de materia fecal. Las veredas chosmalenses son uno de los mejores ejemplos de cómo los mojones son, literalmente, indicadores gráficos de la proporcion existente entre la población canina y la humana; las veredas están llenas de mojones, principalmente, de perros.

Caeza (sust.):

Además de su acepción más convencional (como sinonimo de cabeza), en la zona norte del neuquen también se utiliza esta palabra como apelativo cariñoso. Una tercera forma de aplicar el término tendría fines más bien belicosos, y se logra conjugandolo con alguna fruta, verdura, animal o parte del cuerpo. [Ej.: -aeena caeza e pico]

Semerenda (adj.):

Desproporcionadamente grande. [Ej.: -¡mirá esa huevona! (ver apartado sobre travestismo lingüistico en el norte neuquino). ¡Semerenda caeza!.]

Achoyoncaito (adj.):

Proviene del verbo achoyoncarse. Referiría a una postura corporal en la que se debe bajar el centro de gravedad sin perder la verticalidad anterior. En la pesca (ver apartado sobre deportes de temporada y mitomanía) es una pose asiduamente utilizada a fines de aumentar (y esto lo creen solo los pescadores) la posibilidad de exito en la tarea de engañar al pez. [Ej.: -Estabamos al lado de unas pieuras a la orilla del curileo bien achoyoncaitos cuando saqué esa semerenda huevaa]

13 de marzo de 2006

EDITORIAL

La forma en la que hablamos los chosmalenses nos dice de qué manera vemos el mundo. Dicho de otra forma, el lenguaje sirve para expresar en palabras la representación que nos hacemos de todo lo que nos rodea. Así, nunca es inútil la tarea de refrescar ciertas terminologías autóctonas para evitar que caigan en el olvido.
Si nos olvidamos de decir las cosas tal cual las vemos, nos olvidamos de verlas; o las vemos con ojos ajenos, extraños, foráneos. Si no mantenemos viva nuestra forma de decir, ¿cómo vamos a hacer para enunciar lo que hay alrededor sin deteriorar el mensaje originario? Recurrir al préstamo puede acarrear funestas consecuencias para el más valioso aporte que un grupo humano determinado pueda llegar a dejar: su forma única e irrepetible de entender las cosas. Y no solo eso, si pedimos a crédito las palabras que nos ordenan la realidad, estamos usando collares, corsés y categorías que fueron creados para otros mundos y corremos el riesgo de no entender nada de lo que vemos.
Hablar como hablamos es resistir. Es defender con lanzas la toldería del avance de los olascoagas y olascoaguitas que en escuelas y demás instituciones normalizadoras nos recomiendan pasarnos al bando de los que ganaron con naipes marcados. Nombrar las cosas tal como las vemos, no es defender a través de un localismo bobo relicarios verbales, sino combatir cotidianamente los discursos hegemonizantes.
Desde este casi intrascendente espacio (que no por casualidad se encuentra justo al costado de la zona más enclenque del fortín) se busca ese awkaln*. Meta pretenciosa, si; aunque no por eso menos urgente.
Hermanos de tierra que piensen al Norte del Neuquén como suelo propicio para asentar sus huellas (sin importar si son pasajeras o indelebles), este sitio les pertenece. Este será un lugar donde se permita vivir a nuestra continua discusión con la realidad. Chupartolapare será ese lugar, o no será más que otro terreno infértil y árido donde ya ni el viento pase.

*Awkaln: alborotar a otros